La ciudad y las estrellas

Okay, no había leído esta novela de CF de Arthur C. Clarke, que por cierto no es tan larga (tiene apenas 208 páginas). Se llama La ciudad y las estrellas.
No hay duda que tiene que reconocerse una vez más el genio creador de Clarke, quien se avienta un diez con esta interesantísima historia adornada de gran barroquismo futurista.
Hace miles de millones de años que la Tierra ha dejado de ser un planeta habitable. Todo en ella es estéril, infecundo y yermo; ya no hay montañas, y los pocos montículos que quedan se están erosionando cada día.
La visión es desoladora en un desierto oscuro que no da muestras de vida. Este es el marco donde se desenvuelve la historia de Diaspar, la única ciudad que ha quedado en la Tierra, pero que está totalmente aislada de su entorno.
No hay manera de salir de Diaspar porque está completamente cerrada. En cambio, Diaspar es autosuficiente para albergar vida, y lo ha sido por milenios. La ciencia ha avanzado tanto allí que todo funciona por medio de máquinas prodigiosas. Los habitantes de Diaspar son antinaturales y pueden reencarnar varias veces cada tantos milenios. Es el sueño hecho realidad de todo hombre que conoce la vida, aunque en este caso ha sido a cambio de la vida misma.
Nadie quiere saber nada de lo que hay más allá porque nadie quiere enfrentarse al enorme desierto que es la Tierra. Y al mismo tiempo, ¿quién quiere dejar Diaspar? La ciudad lo tiene todo: hay entretenimientos, juegos, prácticas sexuales, artes, ciencias, satisfacciones... todo. Y todos allí han sido condicionados para no necesitar de lo exterior.
Además, lejos de la ciudad hay amenazas mortales: el inminente peligro de Los Invasores, seres maléficos venidos de otras galaxias que destruyeron la Tierra millones de años atrás.
Sólo un mutante, Alvin, es quien se aventurará a salir de Diaspar. Obsesionado por conocer qué hay más allá de las murallas, explora todas las posibilidades de escape. Desde lo más alto él puede ver el desierto y todo el horizonte sin vida que rodea la gran ciudad. Pero algo muy dentro de él lo mueve a salir para conocer otras cosas.
Pronto descubre, a través de la computadora central, un antiquísimo sistema ferroviario subterráneo. Y es así como puede escapar de la ciudad-cárcel hasta llegar a un oasis olvidado, donde se encuentra con los primeros seres del desierto, que tienen grandes facultades telepáticas. Después de esto, por fin inicia Alvin su ansiado viaje a las estrellas.
Como siempre, Clarke se luce en la disyuntiva central de sus novelas de CF: el rompimiento de un mundo taponado, el descubrimiento de la realidad, y el retorno triunfal con conocimientos traídos de otras galaxias, es el quid de fondo.
Esto es justamente lo que volverá a dar vida a una sociedad que ha vivido estancada por millones de años.
La verdad la recomiendo. Ahí se ven.


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