miércoles 1 de septiembre de 2010

¿Negra o de gross suspense?

Okay.

Si algún cuento contemporáneo se sale de
lo común y nos lleva a pasar las hojas compulsivamente hasta ponernos en el filo de la silla, ese es La autopista del sur.

Y es que Julio Cortázar, la verdad, se avienta un estacazo. Tan es así que la historia, con toda la carga emotiva que encierra, ha sido llevada al cine dos veces: una por Jean-Luc Godard (Weekend) y otra por Luigi Comencini (El gran atasco), aunque como siempre no han dejado de ser adaptaciones buenas y menos buenas, more or less.

Mejor es leer, claro está, la idea original en este cuento extraordinario que ha sido matriz para cuentistas modernos en todo el mundo.

Y sip, es un atasco inesperado, un embotellamiento que ocurre inopinadamente en la autopista que va de Fontainebleau a París, no se sabe si por un accidente vehicular o de avión, porque Cortázar deja la causa abierta a la imaginación, y así es como deja también caer la primera cortina de negro misterio. Un velo tremendísimo que desenrolla los ánimos a la velocidad del reloj.

Todos, cientos, miles de autos se van aglomerando uno tras otro formando atestadas hileras sin fin, y en medio del caos que crece con las horas, aparece también el más variado zoológico humano con sus debilidades y fortalezas, con sus vicios y virtudes… y en todo este juego sicológico, como era de esperar, asoma también la muerte.

Tremenda narración duramente sostenida que refleja con claridad la angustia que producen las aglomeraciones humanas imprevistas, pero no solo eso: esta ansiedad creciente, esta zozobra es transferida también al lector, lo que hace de la narración una experiencia no sé decir si negra o de gross suspense.

En medio de la desgracia los seres humanos -como plantea Camus en La Peste- tienden a solidarizarse, a ayudarse unos a otros, aunque al final todo vuelva a ser como al principio: cada cual retorna a su individualidad inconmovible, corriendo su loca carrera en busca de un futuro que casi siempre –y sin saberlo- ha quedado atrás.

Genial. Bien por Cortázar.

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