El hombre que calculaba
Los locos abren caminos que más tarde recorren los sabios.
C. Dossi
En el momento de leer El Hombre que Calculaba se advierte que el libro fue escrito presuntamente en Bagdag en 1321. O sea que el libraco, en esta premisa, estaría por cumplir siete siglos. Pero no.
En realidad se trata de una obra mucho más reciente, escrita por Julio César de Mello e Souza bajo el seudónimo de Malba Tahan, en 1938. Pero bueno, puesto que el libro es magnífico, centrémonos en el contenido de este relato de 35 capítulos que vale la pena leer.
Beremis Samir es un persa poco común con un talento formidable para el cálculo. El joven hace cálculos en todo lo que ve: cuenta las estrellas, cuenta las parvadas de pájaros, cuenta las hojas de los árboles, las manadas de animales... cuenta todo lo que le rodea con pasmosa exactitud.
Samir viaja por las tierras de un antiquísimo Irak habitado por califas, jeques y visires, asombrando a todo el mundo con su gran capacidad y precisión para resolver problemas que parecen complejos a los ojos de la gente. Pero es además un hombre íntegro, conocedor de las pasiones humanas, y sobre todo, amante de la justicia.
Mas si hay un signo que destaca en su interminable aventura es que siempre se encontrará con problemas por resolver entre personas agraviadas, entre mercaderes quejosos, y esto será ocasión para que muestre su faceta de pacificador mediante la solución de diversos problemas. Y en todas las circunstancias Samir demostrará que la equidad es la más poderosa arma para enderezar entuertos y diferencias entre los hombres, haciendo uso de inesperados pero eficaces arreglos -si se puede decir así- matemáticos-humanos.
A través de diálogos breves pero muy bien escritos, el protagonista nos hará reflexionar sobre algo que hace tanta falta en estos tiempos de crisis mundial: que por encima de cualquier problema, y por difícil que parezca, se debe de encontrar primero una razón ética y de justicia para hacer desaparecer no sólo el problema, sino también la no coincidencia entre los hombres. Después, en medio de la reflexión, se hallará que en la mayoría de los casos, el problema no era tan grave como parecía.
El Hombre que Calculaba, en suma, demuestra que Beremis Samir es tan solo un hombre como cualquier otro: con cualidades, capacidades y cierto grado de sabiduría. Pero ante todo, nos enseña que un hombre de paz, cualquier hombre viviente, no tiene que buscar el poder ni la riqueza, sino la tranquilidad de vivir su propia vida sirviendo a los demás.
El Hombre que Calculaba, pues, tiene un mensaje profundo: que en la búsqueda de un equilibrio sincero, real y justo con todo lo que nos rodea, con números o sin ellos, podremos hallar la paz que necesitamos.
Y bueno, si quieres leerlo, aquí te dejo el link:
http://ebook2.wordpress.com/2009/05/12/el-hombre-que-calculaba-malba-tahan/
¡Buen día para todos!



0 comentarios:
Publicar un comentario