jueves, 28 de enero de 2010

Cosecha de Huesos

Hoy que está de luto todo Haití, más que hablar de la obvia solidaridad que sentimos por el terrible desastre que padecen, quiero escribir acerca de una notable escritora de aquella isla del Caribe.

Se trata de Edwidge Danticat y su novela Cosecha de Huesos.

Aunque parezca increíble, Edwige Danticat tan sólo vivió en Haití doce años. Esto desde luego no es óbice para tenerla por haitiana, aunque haya emigrado siendo adolescente a los EEUU para establecerse en Nueva York con sus padres, a quienes siguió en 1981 después de permanecer en la isla con unos parientes.

Pero vamos al libro. Cosecha de huesos es una obra donde Danticat evoca como fondo un trágico hecho del pasado, concretamente el ocurrido en el año 1937 en República Dominicana, cuando el tirano-dictador Rafael Leónidas Trujillo gobernaba la isla.

Muchos de los haitianos de esa época, no teniendo futuro en su patria bajo el gobierno de Stenio Vincent, se aventuraron a cruzar la frontera hacia República Dominicana en busca de una opción de vida. Es entones cuando Trujillo, así sin más, promulga el dictado de matar a todo haitiano que habitara en el país.

La prueba ácida para ejecutar a un haitiano era el obligatorio pronunciamiento de una sola palabra: “Perejil”. Pero ningún haitiano podía decir esta palabra correctamente (ellos decían peujil) . Y esta era su sentencia de muerte. Quien no pasaba la prueba audible moría en el acto. De esta manera fueron ejecutados más de diez mil haitianos en aquel entonces.

La narradora de la historia –no precisamente su alter ego- es una joven haitiana de nombre Amabelle Désir. Amabelle no es ni intelectual, ni política, ni nada, sino tan solo una huérfana adoptada desde niña, al morir sus padres ahogados en un río, por un coronel dominicano y su esposa. Amabelle viene a ser, pues, la sirvienta de los dueños de una casa ajena en donde se vive la buena vida.

Debido a su edad, Amabelle se convierte en la compañerita de juegos de Valencia, la hija de los dueños, quien con el tiempo se casa con Pico Duarte, un prominente oficial del ejército de Trujillo. La historia cobra intensidad cuando Amabelle, siendo ya adolescente, tiene que asistir a su ama Valencia como partera en un alumbramiento inesperado de gemelos (una niña y un niño).

Amabelle ama a Valencia y se siente feliz de que ésta llegue a la maternidad. Pero con el doble nacimiento parece desanudarse una suerte de maldición que desata a la postre muchos vínculos de muerte. Pico Duarte arde en deseos de conocer a su hijo, a quien ha decidido poner el nombre de Rafael, en honor del dictador Trujillo. Pero en su atropellada carrera hacia su casa, arrolla con su coche a Joel, un trabajador haitiano, matándolo en el acto.

Como si fuese obra de alguna maldición vudú -¿quién puede decirlo?-, morirá también el pequeño hijo recién nacido de Pico Duarte y Valencia, con tan solo unas horas de diferencia. Poco después, en mortales y concatenados sucesos, se producirá la horrible y sangrienta matanza de haitianos, acto que se convertirá de hecho en el nudo de la novela, pues para Amabelle, su amado Sebastién se cuenta entre las víctimas.

Como consecuencia, la apacible vida de Amabelle en la casona de pronto se ve rota, y su mundo, como si fuera de cristal, se resquebraja en mil pedazos. La obcecada búsqueda de Sebastién, como un paradigma infernal, será ahora el signo de su destino.

En su inesperada como frenétia búsqueda, Amabelle se enfrentará con la muerte muchas veces, pues los asesinatos a mansalva, la tortura y todo lo espeluznante que el lector no puede siquiera imaginar es lo que en realidad se esconde bajo el manto de un falso nacionalismo racista.

Y aquí Danticat no hace uso de descripciones gastadas ni tampoco echa mano de datos oficialistas. Todo lo contrario. Su texto es rico, y si se puede decir, hasta la violencia más horrible encuentra en su prosa poética un eco de magia y fantasía.

Cosecha de huesos es un libro extraordinario y fresco, muy recomendable para los que buscan leer algo diferente. Y por supuesto, es prueba también del por qué Edwidge Danticat es considerada hoy una de las mejores escritoras jóvenes del país de las barras y las estrellas... y también de Haití.


P.D.: Mi más sentidas condolencias para todos los haitianos.

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