miércoles, 27 de enero de 2010

Atardecer de llantos


Buscaba yo en estos días, estando de viaje en cierta ciudad, algo para leer (resulta que el libro de cabecera se me olvidó zamparlo en la maleta, coñox). Y bueno, salí a caminar un poco con la intención de encontrar algo, pero no hallé literatura por ningún lado. Así está la onda, qué le vamos a hacer.

Decepcionado, torcí en una esquina para dirigirme al malecón. La calle estaba solitaria a esas horas; sólo me crucé con una señora que venía caminando con una niña por la calzada. Apenas había avanzado un poco cuando escuché unos lamentos. Me volví. La mujer estaba tirada en el piso retorciéndose mientras la niña se esforzaba en levantarla.

Corrí hacia allá y le tendí la mano a la mujer. La puse en pie con gran dificultad. Vi que era una persona de avanzada edad y se dolía de casi todo el cuerpo. Se había tropezado con algo y había caído sobre el duro pavimento golpeándose las rodillas, los brazos y parte del pecho y de la cara. Me di cuenta que las lágrimas le corrían con abundancia.

La senté sobre la guarnición y comencé a frotarle el brazo y la rodilla. Le pregunté si vivía cerca. Me dijo que sí. En eso pasó un taxi y le hice la parada. Pero la señora no quiso subirse. Me pidió que la dejara ahí un rato hasta que pudiera seguir caminando por sí misma. Lo hice.

Seguí mi camino y alcancé el bulevar. Varias cuadras adelante tuve sed y me pasé por un estanquillo para comprar una botella con agua. Llamé en el mostrador pero nadie atendió. Insistí unas tres o cuatro veces. Por fin vino una mujer. Pero había en ella algo raro. Noté que no me daba la cara y que intentaba cubrirse los ojos con el dorso.

Le pedí el agua y esperé. Cuando me la trajo, descubrí que estaba llorando. Abundantes lágrimas salían de sus ojos enrojecidos y corrían por su cara. Incluso su cuerpo se estremecía por la fuerza del llanto.

Me quedé sorprendido. ¿Qué estaba sucediendo aquella tarde con la gente? No tenía idea.

Pensé en el llanto... Pensé en las causas. ¿Por qué lloramos? No tenía idea. So is the life.

Lo único que sé es que el llanto, a veces, camina de la mano de la indiferencia.

Cry baby cry.



0 comentarios: