viernes, 30 de noviembre de 2007

Las réplicas y el make up




El verdadero problema del mundo es cómo impedir que salte por los aires.
Noam Chomsky.




El negociazo redondo de las réplicas nunca llegará a su fin mientras la publicidad y el maquillaje predomine en los escenarios del mundo. Y también, claro, mientras haya gente que los compre.

Nada tengo contra estos modernos modos de vender por vender cosas de ordinario superfluas o suntuarias al más puro y viejo canon del método de la repetición de mentiras.

Sabido es que en nuestras queridas tierras de América tiende a prevalecer la descastada venta de imágenes promovidas a través de cierta literatura barata, de cine repetitivo, de historias del corazón y tantas otras chorradas que no ofrecen beneficios al consumidor.

Esta tendencia del oportunismo y del refrito se da también en la música, las artes y en casi todos los ámbitos, y conocidos son los inescrupulosos mecanismos que se utilizan para crear en la mente de las personas la necesidad ilusoria, la imaginaria sensación de conseguir statu quo que hoy vemos impreso en las modas, el fashion, las marcas de prestigio, las imágenes, etcétera.

Una suerte de Backward masking process de la publicidad.

Si mal no recuerdo estas cosas comenzaron a ganar notoriedad con la aparición de algunas réplicas de ciertos superhéroes del cómic; después fueron las muñequitas espigadas, todas ellas por cierto de perfil caucásico que hacían las delicias de las compradoras.

Últimamente, a raíz del éxito en el mercado de los best sellers mágicos, la comercialización de imágenes, fotografías, réplicas de personajes públicos y todo lo que tenga que ver con maquillaje se ha hecho de un mercado millonario. La finalidad es, pues, explotar hasta lo indecible cualquier hecho que pueda ser exprimido por medio del make up y la mentira.

Ahora mismo, para no dejar, he leído una noticia que confirma lo que expongo: “Cualquier persona que acceda a la página electrónica de la empresa Herobuilders puede adquirir un muñeco de Saddam Hussein, cuya altura es de unos 30 centímetros, y que está vestido con una camiseta en la que se lee la leyenda: “imbécil colgado”.

Y es que la empresa estadounidense Herobuilders, dedicada por cierto a elaborar figuras de plástico de “personajes públicos”, creó un muñeco del ex presidente iraquí Saddam Hussein con una soga al cuello, simulando su ejecución.

Emil Vicale, presidente y fundador de Herobuilders, afirmó que la empresa decidió lanzar el muñeco de Hussein —quen fue sentenciado a morir en la horca y además ejecutado en los últimos días del año— porque “ha sido el personaje del año”. “Tenemos otros tres modelos de muñecos de Hussein en diferentes momentos de su carrera, así que creímos que sería genial hacer una figura de la última acción de su vida”, precisó.

Herobuilders es una pequeña compañía de Connecticut que se dedica desde hace cuatro años a crear y manufacturar figuras de plástico de personalidades del espectáculo o de la política. El negocio de las réplicas, pues.

La aparición del muñeco de Hussein ha provocado fuertes críticas contra la empresa, por lo que Vicale aseguró: “Nos critican todo el tiempo. Es imposible que todo el mundo esté contento. No me importa lo que piensen porque si lo hiciera, yo no estaría en el mundo de los negocios”. (Esto que dice el señor Vicale no tiene desperdicio).

La empresa estadunidense Herobuilders ha creado además dos figuras del hijo de Hussein, Uday, que fue abatido por las tropas de Estados Unidos, una previa a su muerte, y otra, ensangrentado, tal y como fue fotografiado su cadáver en el campo de batalla. El mismo día que Herobuilders lanzó el muñeco de Saddam Hussein, sacó también réplicas del presidente venezolano Hugo Chávez y de su homólogo iraní, Mahmoud Ahmadinejad. La vergonzosa cara del oportunismo.

La figura de Chávez, el muñeco preferido de Vicale, está vestida con una camiseta con el mensaje “libertad de expresión”, y además repite “el diablo está en casa. Ayer el diablo vino aquí. En este lugar huele a azufre”. Estas palabras las pronunció el presidente venezolano en la pasada reunión de la Asamblea General de Naciones Unidas en su sede de Nueva York, en referencia al mandatario estadunidense George W. Bush, quien antes de él había utilizado la tribuna.

La réplica de Ahmadinejad se muestra con un gesto sonriente y orgulloso y viste una camiseta que dice “dejemos que coman tarta amarilla”, haciendo naturalmente referencia al uranio utilizado en las plantas nucleares.

Sin hablar del significado inmoral de estas frases, me sigo preguntando si solamente serán los países del Medio Oriente los que tienen plantas nucleares. ¿Y Estados Unidos?

Para no dejar, dentro de la “heroica y graciosa” colección de Herobuilders figuran réplicas del líder de Al Qaeda, Osama Bin Laden, del presidente ruso Vladimir Putin, de George W. Bush, de la senadora estadunidense Hillary Clinton, del exprimer ministro británico Anthony Blair y muchos otros.

Es el negocio del make up.

¡A vender se ha dicho, señores!

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