lunes, 28 de noviembre de 2011

¿Son ciertos los Protocolos?



Hay quien dice que el libro Los protocolos de los sabios de Sion pretende ser una copia de Diálogo en los infiernos entre Maquiavelo y Rousseau, de Maurice Joly.  Okay, posiblemente lo sea.

Pero Los protocolos… (y en su caso también Diálogos en los infiernos…) contienen en sí verdades irrefutables que, vengan de donde vengan, tienen que ser conocidas.
 
Simplemente hay que echar un vistazo a nuestro alrededor y ver lo que está ocurriendo punto por punto… y esta realidad, comparada con lo que citan los 24 protocolos del libro será para el lector como una copia literal de hechos y sucesos.
 
Y hay algo igual de importante: que el libraco fue escrito en Basilea en 1897, y después de más de un siglo, todas las cosas que dice se han casi establecido en el mundo occidental. Esto naturalmente nos lleva a pensar no tanto en el supuesto plagio sino en  lo que más debería interesarnos: su siniestro contenido.

Hay que leerlo, claro, porque es lectura obligada para todos. Tan solo dejo aquí dos de sus puntos. El primero pertenece al Primer protocolo; el otro, al Protocolo VIII.

“Hay que hacer notar ante todo, que los hombres dotados de malos instintos abundan más que los de buenos sentimientos. Por esta razón hay que esperar mejores resultados cuando se gobierna a los hombres por medio de la violencia y el terror, que cuando se trata de gobernarles por medio de las discusiones académicas. Todo hombre aspira al poder; cada uno quisiera convertirse en dictador; si esto fuera posible al mismo tiempo, muy poco faltaría para que no estuviesen todos, prontos a sacrificar el bien de los demás, a cambio de  conseguir cada uno su propio provecho.
(Protocolo I-3, pag. 9)


“Rodearemos asimismo nuestro gobierno de todo un mundo de economistas. He aquí por qué las ciencias económicas son las materias más importantes que se le enseña a los judíos. Estaremos rodeados de una pléyade de banqueros, industriales, capitalistas y más que todo esto, DE MILLONARIOS PORQUE EN LA SUSTANCIA TODAS LAS COSAS ESTÁN ASENTADAS EN LA CUESTIÓN FIGURAS.
(Protocolo VIII-2, pag. 36)”

Y así por el estilo…


Todo depende del enfoque.

martes, 29 de marzo de 2011

1Q84



Bueno pues ya tenemos la última novela de Haruki Murakami: 1Q84.

Dicen los que saben que para los japoneses esto es un asunto de interpretación: la letra q y el número 9 son homófonos, así que 1Q84 vendría a representar de algún modo 1984, aunque no lo sea en términos absolutos.

Por esta consonancia, el título mismo es un misterio. ¿Quiso Mukarami desarrollar la trama en un ambiente del Japón de 1984? Digamos que en parte sí y en parte no. Porque ocurre que el mundo en que habitan los personajes es etéreo, sutil, incorpóreo, como todo lo que escribe el autor.

Y en esa atmósfera de rareza es donde pervive Aomame, una mujer guapa e independiente que trabaja como instructora en un gimnasio, y asimismo Tengo, un profesor de matemáticas. Los dos rondan los treinta, los dos son lobos solitarios y los dos perciben a su manera ciertas alteraciones en su entorno.

Tales desajustes los conducirán irremediablemente a un destino común e inesperado que sacudirá al lector de forma sorpresiva. ¿Qué secretos guardan para sí los protagonistas? Aomame es en realidad una asesina, y Tengo, un aspirante a novelista, pero esto es apenas el comienzo de todo.

Para variar, a Tengo le ha encargado su editor realizar un trabajo relacionado con La crisálida de aire, una rara y enigmática obra cuya autora es una adolescente muy especial llamada Fukaeri. Está también el editor experimentado apellidado Komatsu, y todas las cosas que girarán en torno a ellos. Y es aquí donde desarrolla Murakami el centro mismo de su historia, cargada como siempre de átomos discordantes y multiformes que al final se acoplarán como si nada.

Como dije, tenemos la novela. Un comentario con tu e-mail es todo lo que pedimos para poder enviártela.

Voilá.


viernes, 18 de marzo de 2011

Suna no ona



Algo tiene Kobo Abe que te clava en la lectura de su prosa hasta no ver el final. Esto me acaba de pasar con Suna no onna (La mujer de la arena, 砂の女), libro en verdad apasionante.

Esta novela la publicó Kobo Abe en Japón hace ya tiempo, pero su lectura es obligada si queremos conocer un poco más sobre el pensamiento creativo del lejano oriente. La novela inicia con una noticia: la desaparición de un profesor dedicado a la colección de insectos. El coleccionista ha decidido dedicar tres días de vacaciones a lo que más le gusta, y ahora quiere hacerlo en el desierto.

Al adentrarse en el terrible mar de cristal, llega inopinadamente a cierto sitio donde hay hermosas dunas y extraños aldeanos que habitan el lugar, y éstos le ofrecen hospedaje en uno de sus albergues. Al principio el coleccionista se muestra encantado, pero después se pone en alerta al darse cuenta que tiene que bajar por una escalera de cuerdas debido a que la casa se encuentra a más de tres metros bajo la arena.

De un modo imprevisto, el profesor Nikki Jumpei va a dar a la casa de una viuda a la que de antemano había considerado vieja, pero su mal humor desaparece al comprobar que se trata de una joven mujer que ronda los 30 años. Cuando ella le prepara de cenar, el coleccionista come con gran apetito y esto le hace sentirse alentado.

Aquella misma noche, no obstante, y luego de entablar plática con su joven hospedadora, empieza a sospechar que detrás de todo lo que ve hay algo siniestro. En poco tiempo confirma que los aldeanos le han engañado y que lo han tomado prisionero para que impida que la arena se acumule dentro de la casa.

Comienza así esta salvaje y trepidante historia entre un hombre solitario en cautiverio y una sociedad desconocida que tiene sus propios e inamovibles valores. Durante toda la novela, como es lógico, el profesor Jumpei hace de su escapatoria una obsesión, y aunque en una ocasión casi lo logra, de repente se da cuenta que su vida está en manos de los aldeanos de las dunas: él depende de ellos para alimentarse y para obtener agua, y en este sentido, escapar podría significar su muerte.

Suna no onna es una novela del absurdo que nos revela el grado de alienación y codependencia que puede llegar a sufrir un individuo dentro del grupo comunitario en que se mueve. Predomina en ella, por tanto, una intensa sensación de claustrofobia y de pequeñez ante todo lo que rodea al profesor cautivo; una alucinante atmósfera de angustia e impotencia ante lo insoluble.

A pesar de ello, Kobo Abe ha escrito una novela tremendamente bella donde nada sobra en sus páginas, ni tampoco falta. Las sensaciones del protagonista se hacen tan tuyas que entonces sudas con él, gimes con él, sufres con él, y aún llegas a sentir el odio que él siente por sus captores y su circunstancia.

Y bueno, también puedes conocer el verdadero sabor de las arenas del desierto, una metáfora extraña y ambigua que Abe logra trasladar con mucha inteligencia a sus lectores.

Ahí se ven.



sábado, 26 de febrero de 2011

La ciudad y las estrellas


Okay, no había leído esta novela de CF de
Arthur C. Clarke, que por cierto no es tan larga (tiene apenas 208 páginas). Se llama La ciudad y las estrellas.

No hay duda que tiene que reconocerse una vez más el genio creador de Clarke, quien se avienta un diez con esta interesantísima historia adornada de gran barroquismo futurista.

Hace miles de millones de años que la Tierra ha dejado de ser un planeta habitable. Todo en ella es estéril, infecundo y yermo; ya no hay montañas, y los pocos montículos que quedan se están erosionando cada día.

La visión es desoladora en un desierto oscuro que no da muestras de vida. Este es el marco donde se desenvuelve la historia de Diaspar, la única ciudad que ha quedado en la Tierra, pero que está totalmente aislada de su entorno.

No hay manera de salir de Diaspar porque está completamente cerrada. En cambio, Diaspar es autosuficiente para albergar vida, y lo ha sido por milenios. La ciencia ha avanzado tanto allí que todo funciona por medio de máquinas prodigiosas. Los habitantes de Diaspar son antinaturales y pueden reencarnar varias veces cada tantos milenios. Es el sueño hecho realidad de todo hombre que conoce la vida, aunque en este caso ha sido a cambio de la vida misma.

Nadie quiere saber nada de lo que hay más allá porque nadie quiere enfrentarse al enorme desierto que es la Tierra. Y al mismo tiempo, ¿quién quiere dejar Diaspar? La ciudad lo tiene todo: hay entretenimientos, juegos, prácticas sexuales, artes, ciencias, satisfacciones... todo. Y todos allí han sido condicionados para no necesitar de lo exterior.

Además, lejos de la ciudad hay amenazas mortales: el inminente peligro de Los Invasores, seres maléficos venidos de otras galaxias que destruyeron la Tierra millones de años atrás.

Sólo un mutante, Alvin, es quien se aventurará a salir de Diaspar. Obsesionado por conocer qué hay más allá de las murallas, explora todas las posibilidades de escape. Desde lo más alto él puede ver el desierto y todo el horizonte sin vida que rodea la gran ciudad. Pero algo muy dentro de él lo mueve a salir para conocer otras cosas.

Pronto descubre, a través de la computadora central, un antiquísimo sistema ferroviario subterráneo. Y es así como puede escapar de la ciudad-cárcel hasta llegar a un oasis olvidado, donde se encuentra con los primeros seres del desierto, que tienen grandes facultades telepáticas. Después de esto, por fin inicia Alvin su ansiado viaje a las estrellas.

Como siempre, Clarke se luce en la disyuntiva central de sus novelas de CF: el rompimiento de un mundo taponado, el descubrimiento de la realidad, y el retorno triunfal con conocimientos traídos de otras galaxias, es el quid de fondo.

Esto es justamente lo que volverá a dar vida a una sociedad que ha vivido estancada por millones de años.

La verdad la recomiendo. Ahí se ven.

martes, 11 de enero de 2011

El dilema de Jeckyll



¿Pueden las personas transformarse?

Sabido es que sí. Y esto lo podemos ver a nuestro alrededor.

Tan solo en México una cierta proporción se ha transformado como resultado de la búsqueda de poder y dinero a través de la política o el uso de drogas. Todos ellos se han vuelto criminales.

El extraño caso del Dr. Jekyll y Mr. Hyde es un ejemplo bastante cercano a lo que está ocurriendo en estos días. Robert Louis Stevenson se esforzó en contar esta historia en un libro corto pero apasionante, en la que se refleja dicha transformación. Es el extraño caso de un hombre normal, el Dr. Jeckyll, quien no parece ser lo que en realidad es.

El Dr. Jekyll pasa por ser un hombre respetable y profesional que goza de salud y buena posición social. El problema es cuando de repente se empieza a relacionar con otro hombre odioso y repulsivo llamado Mr. Hyde.

A partir de aquí, Mr. Hyde se convierte en el eje de la historia mostrándose como lo que en realidad es: un ser odioso, insensible, y con un rostro que refleja una inconcebible deformidad moral, sin que precisamente esté físicamente deforme.

Todas las personas que rodean al Dr. Jeckyll ignoran cómo se relacionó con Mr. Hyde. Simplemente pueden saber, a través de la historia, que tienen una amistad estrecha, y hasta ahí.

Stevenson, con gran habilidad, desarrolla la trama utilizando a un tercer narrador, Utterson, el amigo de Jekyll. El hecho de que Utterson esté ajeno a las vivencias de Jeckyll crea esa atmósfera de lejanía, de ver lo que sucede desde fuera de la historia, y que poco a poco nos lleva a comprender lo que sucede dentro.

El extraño caso del Dr. Jekyll y Mr. Hyde es un libro interesante porque mezcla varios factores que seducen: el suspenso, la trama detectivesca, el terror y la moral científica y humana. Además, los capítulos están muy bien divididos y los personajes secundarios juegan bastante bien su papel.

Stevenson juega con el ego de Jekyll, prueba la lealtad de su mayordomo Poole, y lleva hasta el límite la curiosidad de Utterson para crear un libro escalofriante.

Es un hecho: Todos llevamos un hombre lobo dentro, y el dilema de Jekyll es en realidad el dilema de todos nosotros.

¿Cuántos Jekyll y Mr. Hyde hay hoy en el mundo?